LA IGLESIA Y LA ASISTENCIA PÚBLICA: Por último, disponiendo la iglesia de riquezas considerables, aseguró durante toda la Edad Media, lo que llamamos hoy servicio de asistencia o beneficencia pública. Ella era la que acudía en auxilio de los pobres, la que socorría a los huérfanos, a las viudas y a los lisiados, y la que cuidaba a los enfermos indigentes. En los siglos XII y XIII se fundación numerosos hospitales o casas de Dios, y los hubo hasta en los, pueblos pequeños. El convento de Cluny distribuyó en un solo año socorros a 17.000 menesterosos.
LA IGLESIA Y LAS INSTITUCIONES DE PAZ: Las guerras privadas entre señores feudales era el verdadero azote de la Edad Media. En el siglo XI sobre todo, la iglesia probó a refrenar los instintos brutales de los señores y limitar los males que esas guerras ocasionaban.
Instituyó en primer lugar, la palabra de Dios. La paz de Dios determinaba las personas con quienes no se debían emplear las violencias y los actos que debían prohibirse a los, beligerantes. He aquí el compromiso que un obispo proponía que juraran los miembros de una asamblea de país celebrada en 1023: << No invadiré de ninguna manera las iglesias; no asaltaré ni a los clérigos ni a los monjes; no robaré ni buey, ni una vaca, ni ninguna otra bestia de carga; no aprisionaré labrador ni labradoras ni tampoco a ningún comerciante; no les robaré su dinero ni les obligaré a que paguen un rescate por su persona; no les haré perder sus bienes a causa de la guerra de su señor, ni los azotaré para exigirles lo que tienen; no destruiré ni incendiaré las casas, ni arrancaré de raíz, ni vendimiaré las viñas con el pretexto de la guerra.>>
Posteriormente quiso la iglesia hacer más todavía. Trató de prohibir la guerra, por lo menos en ciertos días. Vedó en primer lugar que ésta se hiciera el domingo; después extendió la prohibición a los días comprendidos entre el miércoles por la tarde y el lunes por la mañana, en memoria de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, y esta fue la que se llamó tregua de Dios. Todos los concilios celebrados en el siglo XI reiteraron dicha obligación.

RELICARIO DEL TESORO DE LA CATEDRAL DE REIMS
El culto de las reliquias estaba muy desarrollado en la Edad
Media. Al tocarlas se esperaba obtener la curación de una
enfermedad o el buen éxito en alguna empresa. Las reliquias se
guardaban en muebles preciosos, llamados relicarios. Este
relicario, preciosa pieza de platería, data del siglo XIII. Las
reliquias estaban encerradas en el cilindro de cristal colocado
encima de las columnas, y en el cofrecillo que esta entre ellas
y detrás de la estatuita.
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LA HISTORIA Y SUS PROTAGONISTAS: GRECIA, ROMA Y LA EDAD MEDIA |
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