LOS SEÑORES
Precedentemente, hemos visto como estaba constituido el poder de los señores. Eran, ya ricos hacendados cuya protección tenían que buscar los débiles, ya antiguos funcionarios reales que habían conseguido transformar en bienes personales los territorios que los leyes les habían confiado para administrarlos.
Las regiones en las cuales se ejercía la autoridad del señor se llamaban señoríos. Cualquiera que fuese la extensión del señorío, que comprendiese una provincia entera o solamente un grupo de pueblos, el señor percibía los censos, administraba justicia, tenía el derecho de guerra y, dicho sea en una palabra, era un verdadero soberano, casi un rey. Como el rey, tenía su capital el castillo, que era a la vez morada y ciudadela.
EL CASTILLO PRIMITIVO: El castillo fue, en su origen, una construcción muy sencilla. Era un campo militar, atrincherado a la romana, que podía lar asilo, en caso de peligro, a los campesinos de las inmediaciones y a los ganados y rebaños de, éstos.
Estaba defendido por un foso y un parapeto hecho con la tierra sacada del foso, y coronado con una estacada cuyas viguetas, estacas o trancos de árboles estaban sólidamente unidos. El atrincheramiento se hacia en una altura, cuyas escarpaduras eran por si solas una defensa. Esta situación tenía además la ventaja de descubrir al enemigo desde lejos.
En el punto culminante, se alzaba el castillo propiamente dicho
o torreón, que era ni más ni menos una simple torre de madera de
forma cuadrada. A falta de eminencia natural donde colocar el
torreón, se hacía con escombros una colina artificial, que se
llamaba mogote.
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LA HISTORIA Y SUS PROTAGONISTAS: GRECIA, ROMA Y LA EDAD MEDIA |
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