SALVACIÓN DE ORLEÁNS: Aquella niña de diez y siete años, que tenía un extraordinario instinto de la guerra, supo infundir en el alma de los jefes y soldados que la rodeaban la fe que la animaba, la confianza en la divinidad de su misión y la certeza de la victoria. Ya el 29 de abril se encontraba delante de Orleáns cuyos vecinos manifestaron alegría tan grande « como si hubieran visto descender a Dios entre ellos. »
El grueso de sus fuerzas no se le unió hasta el 4 de mayo, e inmediatamente comenzó a atacar las fortalezas es decir los reductos que los ingleses habían construido para asediar a Orleáns.
El reducto Saint-Loup fue tomado el 4 por la tarde; el 6 se tomó un nuevo reducto; el 7, Juana hacia dar el asalto a la más fuerte de las fortificaciones o sea el reducto de las Torrecillas. Cuando el ataque empezaba, una flecha le atravesó el hombro. Ya se hablaba de la retirada, pero Juana ordenó volver a la carga y, presentándose en el sitio de más peligro, todas sus tropas la siguieron.
Las Torrecillas fueron ocupadas. Al día siguiente, 8 de mayo, un domingo, los ingleses sin esperar nuevos ataques, evacuaron las últimas fortificaciones, abandonando una gran parte de artillería y de bastimentos.
La salvación de Orleáns tuvo grandísima resonancia en toda
Francia. El pueblo veía en Juana una enviada del cielo: se le
concedía el don de los milagros; se acuñaban medallas y se
dibujaban retratos que la presentaban con una aureola alrededor
de la ente; como las santas. Pero, sobre todo, exaltó
el patriotismo, y de todas partes acudió gente que quería
combatir bajo sus órdenes.
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LA HISTORIA Y SUS PROTAGONISTAS: GRECIA, ROMA Y LA EDAD MEDIA |
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