EL PROCESO DE JUANA: Juana fue conducida a Ruán (18 de diciembre de 1430), y los ingleses buscaron en seguida los medios de instruirle un proceso. No les bastaba tenerla en prisión, era preciso acabar con su prestigio; y puesto que ella habla anunciado que Dios quería limpiar de ingleses a Francia, era necesario probar que no era enviada de Dios, demostrar que su misión era una impostura y sus voces y visiones obras diabólicas. Del mismo golpe quebrantarían la confianza que los franceses tenían en la victoria final y deshonrarían al rey Carlos, que se había asociado a una hija de Satanás.
Los ingleses encontraron un cómplice en el obispo de Beauvais Pedro Cauchón, una de las figuras más repugnantes e infames de la historia. El procedo fue una escandalosa parodia de la justicia. << Vosotros escribís todo lo que hay contra mí, decía un día Juana a sus jueces, pero no queréis escribir lo que hay en favor mío. >> .
El proceso que duró cuatro meses, fue una larga pasión; Juana estaba encerrada en un calabozo, con grillos en los pies todo el día, y por la noche atada a un poste con una gruesa cadena. Sus jueces la interrogaban durante largas horas, a veces tres horas por la mañana y tres por la tarde, haciéndole preguntas capciosas y tendiéndole lazos que su robusto buen sentido y la sencillez de su alma y de su fe le persistieron esquivar siempre. << ¿Estáis en estado de gracia? >> Le preguntó Cauchón. Si Juana respondía si, era prueba de orgullo diabólico; si respondía no, era confesión clara de que no era enviada de Dios. En uno y otro caso, era culpable, y por consiguiente, condenada. « Si no lo estoy respondió Juana, Dios velará por que lo esté; si lo estoy, Dios querrá conservarme en ella. »
No pudiendo lograr que quedara convicta de hechicería la acusaron de herejía, persiguiéndola, además, por haber usado vestidos de hombre.
Cauchón la condenó a prisión perpetua, << al pan de dolor y al agua de angustia >> y la envió a los ingleses. Estos estaban furiosos porque querían su muerte: El pretexto para hacerla perecer lo encontraron bien pronto.
Juana se había comprometido a no usar en adelante más vestidos de mujer; pero mientras dormía se los quitaron, y pusieron a su lado vestidos de hombre. A pesar de sus ruegos no pudo obtener que le devolvieran aquellos. En consecuencia, juzgándola como reincidente y como relapsa, fue condenada por este solo hecho a ser quemada viva.
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LA HISTORIA Y SUS PROTAGONISTAS: GRECIA, ROMA Y LA EDAD MEDIA |
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