LA INQUISICIÓN: De todos los medios empleados para asegurar la autoridad de los reyes, el más temible y poderoso fue la inquisición. Creada en Francia, como hemos, dicho anteriormente, el siglo XIII en las postrimerías de la cruzada contra los aborígenes, para buscar a los heréticos, fue introducido en España, donde no cayó rápidamente en desuso como en Francia. Fernando la reorganizó en 1481, dándole el nombre de Santo Oficio.
Hizo de él un tribuna real cuyos miembros nombraba él, y que su color de religión, fue ut instrumento político y el medió más odioso de gobierno. La inquisición sirvió para hacer la unidad moral de España, es decir para que desaparecieran por medio de la prisión o del fuego cuantos no tenían las creencias de los soberanos, o eran de raza distinta a la española; verbigracia: los judíos y los musulmanes.
Como se ha dicho justamente, la inquisición << perseguía al extranjero a través del hereje; era a la vez la guardiana celosa de la ortodoxia y de la nacionalidad. >> Además, las sentencias condenatorias que ella daba enriquecían al rey pues los bienes de las victimas eran confiscados en provecho de éste. También fizó medio de enriquecerse la expulsión de los judíos, puesto que los condenaron a abandonar a España en un plazo de seis meses sin que les fuese permitido llevar consigo ni oro, ni plata, ni piedras preciosas (1492)
LA EXPANSIÓN ESPAÑOLA: La destrucción de los últimos restos del poder musulmán y el acrecentamiento de la autoridad real hubieron de tener para España las mismas consecuencias que tuvieron para Francia la toma de Guyena a los ingleses y la destrucción de la última casa feudal: España podía en adelante emplear su actividad fuera del reino.
Ésta, que fue grande, debía desplegarse a la vez en el oeste y
en el este; al oeste en el Atlántico, donde Cristóbal Colón,
animado y auxiliado por Isabel, descubría, en 1492, el camino
del Nuevo Mundo; al este, en el Mediterráneo, buscando a Italia,
adonde los hechos la impelían lógicamente. En efecto, los, reyes
de Aragón eran al mismo tiempo, desde fines del siglo XIII
(1282), reyes de Sicilia y de Cerdeña (1297). Era
natural que, dueños de la gran isla del sur de Italia, trataran
de poner el pie en la misma Italia, en el reino de Nápoles. Allí
debían chocar con las pretensiones rivales de los reyes de
Francia.
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LA HISTORIA Y SUS PROTAGONISTAS: GRECIA, ROMA Y LA EDAD MEDIA |
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