LA CONFEDERACIÓN SUIZA: Al sudoeste del imperio, en los Alpes centrales, algunos territorios que dependían anteriormente de Los Habsburgos, pero que se habían hecho independientes, formaban la Confederación Suiza, la cual comprendía ocho cantones. Los habitantes de los cantones habían probado poco ha su energía y su bravura en las batallas de Gransón, y de Moral (1476), venciendo a los ejércitos de Carlos el Temerario. Eso les valió que los príncipes sus vecinos los buscaran como soldados mercenarios, y los suizos, gente pobre, aceptaban gustosas servir a precio de doblones. Suiza debía ser en el siglo XVI un granero de soldados.
ITALIA: A partir de la desmembración del imperio de Carlomagno Italia no fue sino una expresión geográfica: no existía un estado italiano, en la forma que había un Reino Francia y un Reino de Germania. El verdadero Reino de Italia se reconstituyó en nuestros días, hace poco más de cincuenta años. La Italia de Edad Media estaba dividida en numerosos estados, entre los cuales había el más pequeño nexo.
En el sur estaba el Reino de Nápoles que, sucesivamente, poseyeron una dinastía Normanda, primero; los Hohenstaufen, por donativo del papa, después; luego un príncipe francés, hermano de San Luis duque de Anjeo, y por último, los príncipes españoles de Aragón (1442), que lo conquistaron.
En el centro, los Estados de la Iglesia.
En el norte, numerosas ciudades, restos del antiguo Reino de Italia nominalmente vasallos del emperador, tales fueron Florencia, Pisa, Génova, Mántua, Milán, y Venecia.
Hasta principios del siglo XIV, las ambiciones amenazaron constantemente las libertades de esas villas la ambición de los emperadores y la de los papas. Ya hemos visto como resistieron a Federico Barbarroja. La ruina de los Hohenstaufen (1250) las libré del peligro imperial. El traslado del papado a Aviñón las libró asimismo del peligro pontifical.
En adelante, independientes por completo, verdaderas república urbanas, iguales, a Atenas y a Cartago, tuvieron brillantes destinos Algunas, como Cartago y Atenas, representaron un papel considerable en el Mediterráneo y poseyeron casi imperios. Venecia, una de ellas, se contó desde el siglo XV hasta el XVI entre las grandes potencias de Europa.
Esas ciudades, cual las de Flandes y de Alemania, debieron su
prosperidad a la industria y al comercio. Florencia fue
el tipo de la ciudad industrial, y Génova y Venecia
los tipos de las ciudades comerciales.
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LA HISTORIA Y SUS PROTAGONISTAS: GRECIA, ROMA Y LA EDAD MEDIA |
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