Las letes y colonos, progresiva y considerablemente numerosos, fueron estableciéndose en el imperio, y puesto que los bárbaros, lejas de odiar a los romanos o conservar resentimiento, los admiraban y tenían inclinación por ellos, la inmigración se acrecentó con suma facilidad. Más de un jefe bárbaro envió sus hijos a Roma para que recibiesen allí la instrucción; más de un rey bárbaro solicitó de los emperadores un puesto en el ejército romano.
El imperio fue empapándose insensiblemente de bárbaros mucho antes que ocurrieran las grandes invasiones. << Los bárbaros son todo, decía un escritor del siglo IV; no existe una sala de nuestras familias en las que algún godo no sea hombre de servicio. En nuestras ciudades, el albañil, el aguador y el mozo de cordel son godos. >> Los bárbaros se encontraban hasta en la corte, entre los más altos personajes que rodeaban al emperador. Cuando Teodosio al morir, en 395, dividió el imperio entré sus hijos Arcadio y Honorio, les dejó para dirigirlos, en calidad de primer ministro, al vándalo Estilicón, a quien había casado con una sobrina suya.
LAS INVASIONES VIOLENTAS: SU CARÁCTER: Las invasiones violentas, excepto la de los hunos, no fueron expediciones militares que tuvieron por objeto la destrucción de un enemigo, el botín y la conquista; fueran sencillamente emigraciones de pueblos mudanzas de naciones enteras, hombres, mujeres, niños y rebaños que abandonaban la patria sin deseo de volver, y que iban en busca de otra nueva.
En nuestros tiempos, las emigraciones de los boers o transvaalianos hacia el interior de África, huyendo de la dominación inglesa, transportando en carretas familia y ajuar, y llevando delante sus ganados, pueden dar una idea siquiera aproximativa, de lo que eran aquellas invasiones. Los bárbaros, en general, no estaban animados de sentimientos hostiles, respecto de los países que atravesaban; sólo que, para vivir durante el viaje, aquella masa enorme de individuos lo devastaba todo, y su paso por una comarca era la peor catástrofe que podía acaecer.
En las siglos precedentes, ya el imperio
había tenido que vérselas con varias invasiones, que había
rechazado; en el siglo V, no costó ningún trabajo a los bárbaros transponer la frontera, puesto
que no la custodiaban sino otros bárbaros, federados o letes. A
los invasores les fue muy fácil recorrer libremente las
provincias, porque los ejércitos que se les oponían no tenían ya
ninguna superioridad sobre ellos.
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LA HISTORIA Y SUS PROTAGONISTAS: GRECIA, ROMA Y LA EDAD MEDIA |
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