La carta del emperador fue entregada al Papa en medio de un concilio reunido en la iglesia de San Juan de Letrán. Cuando Gregorio VII acabó de leerla, se levantó invocando a San Pedro con estas palabras: <<¡Bienaventurado San Pedro, como representante tuyo, he recibido de Dios el poder de atar y desatar en el cielo y en la tierra!
Por el honor y la defensa de tu iglesia, en nombre de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo; por tu poder y tu autoridad, prohíbo al rey Enrique, que se ha rebelado con orgullo inaudito contra tu iglesia, que gobierne en Alemania y en Italia. Desligo a todos los cristianos del juramento de fidelidad que le han prestado o le prestaren, y prohíbo que nadie le sirva como se sirve a un rey.
Le anatematizo, para que los pueblos sepan, ¡Oh príncipe de los apóstoles! que tú eres Pedro y que sobre esta piedra ha edificado el Hijo, de Dios vivo su iglesia, y que las puertas del infierno no prevalecerán jamás contra ella. >> La cuestión de las investiduras había ido, pues, singularmente mucho más allá de lo que se esperaba. Ya no se trataba de saber si, el emperador tenía derecho o no de nombrar los obispos en sus estados.
El emperador pretendía ser superior al Papa, y se arrogaba el derecho de deponer al jefe de la iglesia. A esa pretensión insostenible, el Sumo Pontífice oponía pretensiones parecidas y tan insostenibles como las del monarca alemán. Depuesto por el emperador, respondía deponiendo al Emperador, como si tuviera el derecho de disponer de las coronas.

RUINAS DEL CASTILLO DE CANOSA
El castillo de Canosa, donde, en 1077, hubo de humillarse el
emperador Enrique IV ante el papa Gregorio VII, está hay en
ruinas. Situado al norte de los Apeninos, en la linde de la
llanura del. Po, sobre una roca formada de grandes bloques
calcáreos y de unos 50 metros de altura, no era posible llegar a
él sino por el lado izquierdo, como lo muestra la fotografía. El
castillo era bastante grande; el recinto media 80 metros de
largo por 30 de ancho.
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LA HISTORIA Y SUS PROTAGONISTAS: GRECIA, ROMA Y LA EDAD MEDIA |
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