LA GENTE. LOS PATRICIOS: Los
patricios constituían exclusivamente el pueblo romano, pópulos;
sólo ellos tenían derechos y eran capaces de administrar el
estado.
Se era patricio cuando se pertenecía a una familia noble o gens. Roma se nos presenta con una organización aristocrática fundada en el culto de los antepasados. La gens, en efecto, comprendía todas las ramas de una misma familia que tenían un antepasado común. Todos los miembros de la gens llevaban el mismo nombre, por numerosos que fuesen, y reconocían por jefe al hijo mayor de la rama primogénita, que era el sacerdote del culto del antepasado.
Debía a su nacimiento el ser pariente más próximo del
antepasado, y por eso se llamaba padre, pater. Los otros
miembros de la gens se llamaban patricios; por su nombre
y carácter, correspondían a los eupátridas atenienses. El
pater era a la vez un jefe religioso, civil y militar; sacerdote
y rey en su familia y tenía,
además, derecho de vida o muerte sobre los suyos.
Los patricios poseían casi todo, tierras y ganados. Muchos
hombres libres, que no poseían nada o casi nada, buscaban una
protección y un culto al lado de los patricios y se inscribían
en las familias de sus protectores con el título de clientes,
debiendo obediencia a los patricios, que ellos llamaban
patronos. En cambio, el patrono debía al cliente asistencia, y
en ciertos casos hasta le daba con qué vivir. Una familia era,
pues, un pequeño estado que podía comprender muchos cientos de
personas, que tenía jefe, religión y usos que le eran propios.
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LA HISTORIA Y SUS PROTAGONISTAS: GRECIA, ROMA Y LA EDAD MEDIA |
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