SAN LUIS: LA PAZ CON INGLATERRA:
Luis VIII (1223-1226), hijo y sucesor de Felipe Augusto, fue
atacado por Enrique III, hijo de Juan sin Tierra, inmediatamente
que aquél subió al trono. Luis VIII lo venció y le quitó una
parte de Aquitania. Enrique no fue más afortunado contra Luis IX
o San Luis, que lo venció de nuevo, (1242) en Saintes;
Enrique III se decidió entonces a pedir una tregua.
San Luis, a su vuelta de la cruzada de Egipto (1258), quiso transformar la tregua en paz definitiva y << poner amor entre sus hijos y los del rey de Inglaterra, >> y con ese laudable propósito se firmó un tratado en París.
Enrique III renunciaba para siempre a los territorios conquistados por Felipe Augusto; en cambio, San Luis devolvía las conquistas hechas por su padre Luis VIII. Aunque victorioso, las devolvía espontáneamente, por el solo amor a la justicia y a la paz. Este hecho es único en la historia. De aquí que el papa Inocencio IV diese a San Luis el merecido sobrenombre de << Ángel de la paz. >>
El tratado de Paris señaló el fin de la rivalidad entre los
Capetos y los Plantagenets. A estos últimos sólo quedaba en
Francia la antigua dote de Leonor de Aquitania, o sean los
países devueltos por San Luis, y el ducado de Guyena, al sur del
Garona. Los Capetas les habían tomado las posesiones del oeste
del Sena y del norte del Loira, las dos cunas de su poder,
Normandía y Anjeo, con Turena, Maine y Poitou. El dominio real,
antiguamente aislado por completo del mar, en lo sucesivo tenía
en frente los horizontes de la Mancha y del Atlántico. Por otra
parte, el rey Luis VIII se había apoderado de la antigua
Septimania o Languedoc (1226); por consiguiente, el
dominio real lindaba con el Mediterráneo.
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LA HISTORIA Y SUS PROTAGONISTAS: GRECIA, ROMA Y LA EDAD MEDIA |
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