BONIFACIO VIII Y FELIPE EL HERMOSO:
El acontecimiento capital del reinado de Felipe el Hermoso fue
la lucha que sostuvo contra el papa Bonifacio VIII.
Los papas tenían en la Edad Media extraordinaria ambiciones: se proclamaban superiores a todos los reyes y pretendían tener el derecho de juzgarlos y deponerlos. Ya hemos visto que entablaron porfiadas y terribles luchas contra los emperadores. La querella entre Bonifacio VIII y Felipe el Hermoso no fue sino el último episodio de esas luchas.
En 1301, el papa, sin pedir el consentimiento del rey, creó un nuevo obispado en el reino de Francia, y colocó en él a Bernardo de Saisset, uno de sus protegidos. El rey hizo arrestar al obispo so pretexto de alta traición. Ese fue el origen de un conflicto que tomó bien pronto un carácter de violencia inaudita, porque Bonifacio VIII era un anciano altanero, imperioso e intransigente, y los legistas que aconsejaban al rey, Nogaret y Plaisians, eran imprudentemente audaces y nada escrupulosos.
El papa intimó a Felipe a que pusiera al obispo en libertad, le dirigió severas reprimendas y convocó en Roma a los obispos franceses, con el fin de tomar acuerdo sobre « la reforma del reino y la corrección del rey. » Felipe, para resistir, vio que le era indispensable el apoyo de la nación y, para que ésta se sublevara, publicó una falsa bula o carta del papa, breve e injuriosa, en la que estaban exageradas las pretensiones pontificales.
El papa, indignado, declaró << que tendría el disgusto de
deponer al rey cómo un hijo desobediente, si no se arrepentía;
>> y en el mes de abril de a 1303, lo excomulgaba, y el 15 de
agosto relevaba a sus súbditos del juramento de fidelidad.
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LA HISTORIA Y SUS PROTAGONISTAS: GRECIA, ROMA Y LA EDAD MEDIA |
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